En esta ocasión, nos pidieron facilitar una sesión colaborativa en la que diferentes equipos trabajaban juntos para cocinar ideas y responder a preguntas clave. Creamos una metáfora visual centrada en la cocina, que sirvió como hilo conductor del evento y del storytelling general.
Nuestros diseños se aplicaron a diversos materiales del evento, como identificadores, chapas y elementos decorativos.
Durante los dos días, recogimos visualmente las ideas clave que surgieron en las distintas salas y las plasmamos en un gran mural ilustrado. Este mural fue utilizado como cierre del evento, ayudando a sintetizar aprendizajes y marcar el enfoque para los próximos pasos.
Y como broche final, también funcionó como un photocall perfecto para capturar el espíritu del encuentro.




